El problema — la cronopolítica como mecanismo que no solo excluye a las mujeres del espacio histórico, sino de sus ritmos, calendarios y periodizaciones.
La práctica — una construcción colectiva de órdenes temporales alternativos, no individual ni voluntarista.
Los tres ejes — cuerpo, lugar e insurgencia — que operan simultáneamente como categorías analíticas y como modos de acción.
La tesis de fondo — el tiempo mismo es un campo disputado: puede ser instrumento de dominación o de resistencia.